Entre el crepúsculo y el alba, las horas de oscuridad nos reservan experiencias muy diversas: sueño reparador, fiestas rutilantes, trabajo indispensable o momentos de amenaza.
La noche, algo cotidiano, estructura nuestra vida, pero también puede alterar el orden existente. Jugando con la luz y la oscuridad, la exposición ilustra cómo pasamos las noches, qué tememos de ellas y qué nos fascina tanto de ellas.
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