El Rin no queda lejos, pero también puedes refrescarte en la Rheingasse. Y puedes hacerlo en la fuente de un arquitecto que dejó muchas obras en Basilea: Melchior Berri (1801-1854) elaboró, entre otros, los planos del Stadtcasino y del museo en la Augustinergasse, que hoy es el Museo de Historia Natural. Berri era partidario del clasicismo en la arquitectura, es decir, se inspiraba en los templos y columnas de la Antigüedad. Es algo que queda plasmado en esta enorme fuente, cuyo pozo octogonal está coronado por una piña.